miércoles, 27 de agosto de 2014

Vacaciones






Desaparecí otro mes. Y no fue porque quise sino por los estudios, los finales es estresantes y agotadores, después de eso tuve una pequeñas vacaciones de dos semanas que las aproveché bien.

Dos semanas que sirvieron para descansar ―como se debe―, leer, escribir ―como hace tiempo no lo hacía―. En la escritura trabajo en una pequeña historia alterna, que se desprende de la saga arcoíris. Sólo colocaré unos pequeños párrafos sin editar, no puedo adelantar mucho porque todavía no estoy en la mitad. Está historia estaba desde hace unos añitos en mente, pero al ir editando la primera versión de Antes de la tormenta, comencé a animarme a escribirla y avanzo a buen ritmo. Este libro lo publicaré en Amazon y otros sitios, cuando esté terminado. Y se dará para hacer reseñas, las personas que desean reseñarlo les invito a leer el apartado contacto.


«Abrió los ojos y se fue a su cuarto, tomó la casaca negra que descansaba en la silla, al frente de la cama. La noche anterior había puesto allí la casaca tras regresar de dejar a su última conquista nocturna en la puerta de su casa. Milagros,  desesperada, le pidió que la acompañe porque su toque de queda en su hogar estaba por terminar, si iba sola estaría en problema con sus padres. Keila dudo en llevarla, no quería dar explicaciones a unos desconocidos ni muchos menos comprometerse más con ella, pero al mirar sus ojos suplicantes no pudo negarse. Sólo tomó la prenda, bajó con ella al auto y se desplazó con su automóvil azul por las calles de Lima hasta la casa de la chica.   
No solo tuvo que dejarla sino también hablar con los padres de la castaña, que para ese instante estaba muy nerviosa por el recibimiento en su casa. Keila se incriminó por involucrarse con una persona dependiente.
Las personas que no trabajan tienen que dar explicaciones de  sus movimientos a quienes les pagan sus gastos, situación que Keila odiaba, es por eso que antes de cumplir la mayoría de edad se fue de la casa de sus padres a buscar su propio hogar y estabilidad.
Habló con los padres de Milagros. La madre miraba a ambas de forma suspicaz, no creyendo las palabras de ambas, pero no decía nada, sólo escuchaba atenta. Keila comenzaba a hastiarse de dar explicaciones, la forma más rápida de volver a su departamento fue el pretexto de la hora. Los padres entendieron y dieron por terminada la charla.
—Gracias —dijo Milagros, sonrió a Keila—. Me hubieran hecho un lío si llegaba sola —murmuró cuando sus padres estaba alejados de ellas.
—De nada —dijo Keila, devolviendo la sonrisa—. No deseo que estés en problemas.  
Keila vio que los ojos marrones de Milagros brillaron de alegría, por unos segundos se desconcertó. Su gana de irse incrementaron.
—Nos vemos. Tal vez dentro pocos días pase de nuevo a tu departamento para repetir lo de hoy —susurró.
Keila sonrió, pero en su mente respondía: «Sólo fue una noche, no se repetirá. Tómalo como un lindo recuerdo». Se despidió de Milagros con un beso en la mejilla, cerca de la comisura de los labios. Milagros miró como Keila subía a su auto, estaba repasando su agenta de la semana y determinar qué día le haría la visita.»




Como he mencionado, estoy en la edición del primer libro. Tengo muchos proyectos nuevos para esta nueva versión que está quedando mucho mejor que la primera. Me siento más satisfecha. Todavía no sé qué opciones tomaré porque recién voy en el capítulo seis de quince. Pero deseo que esté más accesible para los que disfrutan del género GLBT. La portada he decidido mantenerla, me he acostumbrado a ella y me gusta mucho, ¿a ustedes? Espero que también.

1 comentario:

  1. Hola que tengan una linda semana,
    tienes un premio en mi blog http://fujoshinoyaoi.blogspot.com.es/2014/09/premio-best-blog.html?zx=44222e47932fa259
    Saludos

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