domingo, 14 de agosto de 2016

El diario de Mirella: Día 7


Magaly sonreía cada vez que nos mirábamos y de vez en cuando trataba de tomar mi mano, había podido evitar la situación sino hubiéramos estaba en el mismo grupo de investigación. Al ser mi compañera para realizar el proyecto, tenía que soportar su presencia y su sutil acoso.

Marco le tocó hacer grupo con Rosa, en parte me tranquilizar que él fuera 
su compañero, nunca trataría de coquetería después de ser rechazado.

—En tu casa —dijo Magaly, de pronto.

No entendía que quería decir.

—Hay que hacer el trabajo de investigación en tu casa.

La miré y trataba de ver sus intenciones.

—Mejor en la tuya, Magaly.

Ella hizo un gesto pensativo.
—Está bien.


No quería que ella conociera donde vivía.

El diario de Mirella: Día 6


Era una semana que Rosa estaba con ese comportamiento y con Magaly a su espalda, cuál sombra. Me mordía los labios. Estaba dispuesta a terminar con esa incómoda rutina, hablaría con Rosa al finalizar la clase, pediría una explicación a su exclusión de círculo social.

En caso que quiera huir tenía un plan B, que funcionaría de forma inmediata, siempre me ha resultó la segunda alternativa que la primera.
Marco, a quién Rosa no lo excluyó de su círculo de amistades,  me decía que no veía a Magaly como una prospecto a novia de Rosa, es más parecía más una relación de hermanas.

Ese tontito siempre sabía cómo animarme.

***
Esperé a Rosa en un salón vacío cerca al nuestro, ella siempre era la última en salir del aula, porque se quedaba preguntando al profesor sobre la clase. Me había asegurado tener a Magaly lejos de Rosa mientras la enfrentaba, Marco estaba muy contento en ayudarme con la misión.

Ella se veía alegre, ese era el efecto de los días viernes en ella. Al verme miró de costado, no podía sostenerme la mirada,  estaba por comenzar a hablar.

Yo no esperé a escuchar una excusa. Tomé su muñeca y la lleve al salón vacío. Cerré la puerta y la miré directo a los ojos.

Rosa estaba desconcertada y esperando que hable, así lo hice.

—¿Por qué me evitas? —dije con una voz neutral- ¿hice algo malo?

—No —contestó.

Y cuando estaba por seguir mi interrogatorio, ella se acercó y rozó nuestros labios.

—¿Por qué?  —Estaba desconcertada.

—Me gustas y a Magaly también —contestó—. Ella es mi amiga. Si yo sigo cerca de ti,  terminaré por enamorarme y Magaly sufrirá.

Rosa era demasiado condescendiente.

—También me gustas.


Ella me miró y sonrió. Me aproximé a ella, la agarre de la cintura y aproximé su cuerpo al mío, sentí su calor. Le devolví el roce de labios que se convirtió en un beso. Uno dulce e inocente. 

El diario de Mirella: Día 5



Rosa estaba extraña, cada vez que intentaba acercarme, se disculpa y se iba. Era notable que estaba evitándome. Su nueva amiga estaba prendida de ella,  era como una molesta babosa colgada a un anzuelo.

Marco sólo me decía que algo debí de hacerle a Rosa para que no me hable, para que vaya conseguido una nueva amiga y se olvidará de mí.  En su palabrería sin sentido me recordó la salida al centro comercial, cuando tome su contra.  Sólo pensé en algún momento pude incomodaba por mi aptitud.


Tenía que hablar con ella, quería arreglar la situación entre nosotras. 

El diario de Mirella: Día 4


Marco estaba hostigando a Rosa para que saliéramos en una cita doble; nosotras dos,  y él con la chica que se sentaba al costado de Rosa, que hablaba mucho con ella.

Rosa lo miraba  con duda a pesar de estar asfixiada. De pronto, ella le tomó  las manos y lo miro con lástima.

   A Magaly no le interesa los chicos —dijo—. Ella me pregunta por alguien en especial —Rosa me miraba de reojo.


Marco estuvo toda la tarde preguntando como tenía suerte con las mujeres, cuál era el secreto para ser popular con ellas.