viernes, 6 de julio de 2018

El diario de Mirella: Día 23 (miércoles)



Ya no tenía dudas en decirle a Rosa de mis sentimientos y todo lo que provocaba en mí. No había razón para que ella se preocupe por Magaly porque estaba teniendo una relación, o lo que fuera, con Laura «La patrona».
Magaly desde ayer dejó de ser la molesta piedra del zapato, la que estaba entre Rosa y yo, quién no dejaba que nuestros sentimientos fluyan e instalaba un sabor amargo en nuestros acercamientos.
No, Magaly ya no era eso.
Respiré hondo y, por primera vez después de mucho tiempo, estaba feliz, muy feliz, como si hubiera acabado con una carga pesada. Sentía que cualquier problema no traería abajo mi ánimo, y es que estaba pensando en una manera, algo romántico e infalible, para que Rosa deje de ser una amiga a ser mi chica.
Me sonrojé.
Para que el momento de la declaración sea mágico e inolvidable, tenía que pensar en rosas, tal vez chocolate, pero cuando pensaba que mi presupuesto para el momento no tenía suficiente dinero, aún no recibía la propia de fin de mes.
Tal vez una carta y sólo una rosa, siempre fueron buenas amigas del romanticismo, y esperaba que fuera mis mejores armas de conquista para el día sábado.
El día que por fin le diría a Rosa para que sea mi novia.   

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