domingo, 29 de julio de 2018

El diario de Mirella: Día 27(domingo)



La ilusión de tener a quién amar como pareja te lleva hacer muchas cosas, por ejemplo, llamar desde tu casa a la casa de esa persona y pasar horas hablando, de cualquier cosa, lo importante es compartir algunas locuras por amor.
A mis padres no les gustó que gastara el crédito de las llamadas en una compañera que vería al día siguiente, pero para mí lo era todo. Era el segundo día oficial de nuestra relación, tenía que fortalecer los lazos con detalles, por ejemplo, esta llamada.
La voz de Rosa siempre me ponía de nervios, me aceleraba el ritmo cardiaco, me hacía sudar las manos y hablaba como tartamuda. Ella reía. Estaba loca por ella.
—No me estoy burlando de ti, es al contrario —decía ella—. Me parece lindo que yo pueda provocar tantas emociones en ti. Tú también me pones así, Mirella.
Sentía mi cara arder, era una antorcha humana. Era complicado expresarme en ámbitos románticos, no estaba acostumbrada. Rosa era mi primera novia. Me mordí los labios. ¡Qué complicado era expresarme!
—Amor —dije, indecisa.
Ella guardó silencio. Sentí que había metido la pata hasta el fondo, que se enojaría por decirle así. Por lo general siempre decía Rosa, sólo así, sin diminutivos y cosas empalagosas.
—Me gusta —contestó.
Estaba feliz.
Ella reía con algunas ocurrencias mías.
Era una linda noche para las dos. 

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